Claudia de verano.

Eran las 9:30 de la mañana, un poco tarde para llegar al trabajo segun el rigor impuesto aquellos dias, sin embargo a Eric le preocupaba su tardanza por las ansias locas de tenerla cerca, a penas habia pasado una semana desde que decidio contratarla pero la extrañaba de una manera de la que hasta él mismo estaba asustado.

A las diez, mientras el estaba concentrado en una nueva canción, perfecta para la situación desastroza de su hogar; llegó el fin de la espera y también volvio el aire a sus pulmones. Tenia unas ganas tremendas de regañarla pero el corazón quería más bien gritar estupideces romanticas desorganizadas y sin más fundamento que algunas miradas cruzadas. ¿Era amor? ¿Podría el esposo ejemplar abrir una grieta en su corazón para meter un momento de sentimientos inapropiados? Tal vez era amor, tal vez era estupidez sumada a todas las inseguridades de un hombre enfermo, que estaba tan necesitado de ser amado que le parecia suficiente un amor de verano para avivar el corazón complicandose la vida.

Llego el momento de comportarse profesionalmente y amonestar verbalmente a la subalterna por una falta tan pendeja como llegar tarde. Era una manera de sentir dominio sobre aquella chica nueva que lo miraba como si estuviera admirada. Estaba sudada de subir la escalera y tenia ese olor enloquecedor, sus mejillas enrojecidas eran una distracción para aquel pichon de jefe. Esos cabellos solitarios y largos pegados a su pecho eran la perfecta excusa para mirar mas abajo…y allí empezaba la maldita tela que denia la imaginación del perverso y perpetuo soñador enamorado. Un respiro para terminar de hablar sobre la responsabilidad de llegar temprano y Eric tuvo que dar la vuelta para evitar una sonrisa ridicula, la misma sonrisa que ella esbozo cuando el estaba de espalda.

Claudia estaba tan idiotizada como aquel hombre, simplemente no era ético y su Mamá jamás aceptaría semejante vaina. Habia que callar y tragarse la saliba que queria poner en los labios de Eric, un hombre tan diferente de su novio perfecto.

 

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